01 / Ponerle nombre

Lo que se normaliza también puede hacer daño.

La LGTBIfobia es el rechazo, la discriminación o la violencia hacia personas por su orientación sexual, identidad o expresión de género o características sexuales, reales o percibidas. Puede dirigirse también a su entorno.

No aparece únicamente en una agresión física. Puede manifestarse como insultos, amenazas, burlas repetidas, exclusión, trato desigual o presión para ocultar quién eres o a quién quieres.

No tienes que encajar en una etiqueta para merecer respeto. La diversidad no necesita una explicación para tener derechos.

Reconocer una conducta discriminatoria no equivale a determinar si es un delito. Su valoración jurídica corresponde a profesionales y autoridades. Puedes pedir orientación aunque no sepas cómo llamar a lo que ocurre.

02 / La vida de cada día

Podría pasar aquí. Podemos responder aquí.

Estos ejemplos son didácticos: no describen casos reales ni testimonios. Abre cada situación para pensar qué está pasando.

En clase

La situación. Un grupo utiliza «gay» como insulto y deja fuera de las actividades a un compañero por cómo se expresa.

Qué observar. El problema no es su forma de ser. Se está convirtiendo una diferencia real o supuesta en un motivo para humillar o excluir. El centro educativo y una persona adulta de confianza pueden ayudar.

En casa

La situación. Una joven escucha que su bisexualidad es una fase y que debe ocultar a su pareja cuando haya visitas.

Qué observar. Negar lo que una persona cuenta sobre sí misma y obligarla a esconder su relación puede hacer del hogar un lugar inseguro. Escuchar y acompañar no exige entenderlo todo de inmediato.

En el trabajo

La situación. Después de explicar que es trans, una persona recibe burlas y dejan de contar con ella para reuniones en las que antes participaba.

Qué observar. Las burlas y la exclusión merecen atención. Puede buscar apoyo y orientación sin tener que justificar su identidad ante quienes la cuestionan.

En la calle

La situación. Dos mujeres se dan la mano y alguien las sigue, las insulta o les exige que se separen.

Qué observar. El espacio público también les pertenece. Ante amenazas o peligro, la prioridad es ponerse a salvo y pedir ayuda; nunca demostrar valentía enfrentándose a quien agrede.

En redes

La situación. Se comparte la identidad u orientación de una persona sin su permiso y se anima a otras a acosarla.

Qué observar. La intimidad no desaparece en internet. No reenvíes el contenido: conservar pruebas de forma segura y pedir apoyo es diferente de amplificar el daño.

03 / Al otro lado de la pantalla

Una pantalla no pone distancia al daño.

Los memes, los comentarios y los mensajes privados también pueden humillar, amenazar o señalar a alguien. Que un mensaje se disfrace de humor no elimina sus consecuencias.

Fíjate en quién queda expuesto, si se invita a otras personas a atacar y si se difunden datos o imágenes sin permiso. No necesitas participar en una discusión para apoyar a la persona afectada.

Qué hacer ante el odio digital

04 / Cambiar la mirada

Aprender también es revisar lo que decimos.

«Era solo una broma»

La intención de quien habla no borra el efecto sobre quien escucha. Si alguien expresa malestar, escuchar y cambiar es una respuesta posible.

«No es asunto mío»

Sin exponerte al peligro, puedes no seguir una burla, preguntar si alguien necesita apoyo y ayudarle a encontrar recursos.

No se trata de saberlo todo. Se trata de respetar, preguntar sin invadir y estar dispuesto a corregirse.

Ahora, ¿cómo actúo?